Cuentos de Recuperación

Posted on 18 December 2011 by Rev. Sonia Echezuria

Me gustaría echarte un cuento.

Desde ya hace más de 10 años me he dedicado a conocerme más y más. Paradójicamente, para lograrlo necesité encontrarme con “los otros” primero. A mí me tomó “escucharme” a través de las experiencias que “los otros” me contaron sobre sí mismos para entrar en contacto conmigo y conocerme más. Al escucharles me decía, “sé de qué me hablas, he estado allí”, o “no puedo más que imaginar lo que debes sentir porque me quedan grandes tus zapatos pero recuerdo cuando… y fue doloroso” o grandioso o delirante, en fin.

A comienzos de este año, después de mi meditación vespertina, vino a mi mente la frase the power of storytelling -el poder de contar historias. No entendí de qué iba la cosa, así es que la anoté en una hoja blanca tamaño carta, la clavé en el corcho que está junto a mi escritorio y me dije… “bueno, ya más será revelado”.

Y así fue. Pocas semanas después de este incidente, yo comencé a escribir los Cuentos de Recuperación. A penas las palabras comenzaron a desparramarse de mi mente a mi corazón y de mi corazón a mi computadora, yo me di cuenta de que el formato ideal para su publicación era un audio libro. A pesar de que las palabras decoraban bastante bien la pantalla y el papel, estos cuentos alcanzarían una dimensión más profunda y amplia si eran narrados para ser escuchados. Entonces, tomé mi micrófono y me di con furia. Fue así como, a escasos minutos de diferencia, nacieron estos 11 cuentos, un parto tras otro.

Después vino el meticuloso proceso de buscar la música que acompañaría mi voz. Por dinero la verdad es que no me preocupé porque no había. Comencé a buscar Royalty Free Music -si no sabes de que va, googeléalo =P. Conocí el trabajo de Kevin MacLeod y lo incorporé a Cuentos de Recuperación. El tío suena genial y su música y mi voz danzan armoniosas mientras cuento Ella la Nenita, Desde Una Silla de Ruedas, Quieto y en Silencio, No Vale la Pena, ¿Y Ahora Qué?, Un Día a la Vez, Mis Muñecas, Encontré la Leche, Mi Papá es DIOS, Pensando en Fast Forward y El Jugo de Piña -los recordé todos sin chistar =)

Me siento profundamente dichosa y agradecida de haber auto publicado los Cuentos de Recuperación en iTunes, Amazon, BandCamp, Frostclick y NoLaPeles. Efectivamente, lo publiqué en audio libro y después me animé a producir y publicar una versión para Kindle. Ambos procesos fueron aventuras deliciosas que me brindaron la oportunidad de conocerme y disfrutarme aún más. Si bien es cierto que yo escribí, produce, narré, edité y musicalicé los Cuentos de Recuperación –uffff-, quiero extender mi agradecimiento al equipo de ángeles que hizo posible que hoy yo les eche este cuento: Sergio Sáez (Corrector), Ricardo Gómez (Ilustrador), Juan Pablo Marín Correa (Director de Arte), Mauricio Echezuría (Web Gurú), Ángel León (Web Gurú y Director de Mercadeo) y Kevin MacLeod -el maestro detrás de la música de Cuentos de Recuperación.

De forma muy especial quiero darle las gracias a las miles de personas que han compartido conmigo sus historias, lágrimas y sonrisas a lo largo de los más de 10 años que he dedicado conocer lo que verdaderamente significa el amor. Sus aciertos y desatinos, éxitos y fracasos me recuerdan que bien vale la pena vivir después de todo.

A ti Claudia ¡gracias por la paciencia! Creo que después de mí eres la persona que más ha escuchado los Cuentos de Recuperación. Tu apoyo incondicional y cálido abrazo me sostuvieron en momentos en los que la preocupación sobre cómo pagar las cuentas pretendía quitarme el sueño –misión imposible, por cierto =P

A DIOS le debo la vida. ¿Qué puedo agregar? Infinitas gracias por todos los regalos que me brindas un instante a la vez. Tú eres la fuente de todo lo bueno que viene de mí y que me rodea. A ti te dedico los Cuentos de Recuperación.

A ti, mi querido lector de BetweenAngels.com, quiero pedirte que leas o escuches los Cuentos de Recuperación. En una hora, 11 personajes te cambiarán la vida. Y me atrevo a asegurar que antes de finalizar el último cuento, te conocerás un poquitito más a ti mismo. ¿Cómo? ¡No sé! Ese es el milagro que se produce al leer o escuchar los Cuentos de Recuperación.

Para todos nosotros, ¡dulces bendiciones!

  • Sonia Echezuria

    Me gustaria echarte un cuento.